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NORMANDIA.  UN VIAJE PRECIOSO.

NORMANDIA.  UN VIAJE PRECIOSO.

He estado casi una semana visitando Normandía y he llegado muy satisfecha y contenta de todo lo que he visto.

Era un viaje pendiente, que ha cumplido mis expectativas.  Una de ellas era lo que podía ser ‘la estrella del viaje’, el Mont Saint-Michel, que tantas veces había visto en fotos y reportajes y tanta atracción me causaba.

 

Contratamos el viaje a través de una buena agencia y ellos se encargaron de todo, es decir, no teníamos que preocuparnos nada más que estar cada día a la hora indicada en nuestro autobús y de allí empezar el recorrido.  Pensión completa y entrada en todos los sitios facilitadas por el guía.

El viaje, con escala en Barcelona, nos llevó a todo el grupo a la ciudad de RENNES en casi una hora y media y en donde ya hicimos una visita a su centro histórico, con sus característicos edificios medievales y fachadas de entramado de madera tan bonitas.

 

 

 

 

 

 

Visitamos también unos jardines preciosos en el llamado ‘Parc du Thabor’, en donde en más de diez hectáreas combinan el estilo francés y el inglés en ornamentos, así como una orangerie (edificio cerrado para protección de plantas y especies) y un imponente jardín botánico. También disfrutamos de una gran pajarería con especies de colores que nunca habíamos visto.   Precioso.

 

 

La Catedral la visitaríamos a la vuelta pues teníamos que almorzar y dirigirnos a la ciudad en donde dormiríamos las cinco noches que duró el viaje.

Llegamos a CAEN (pronunciado en francés Con), ciudad que ha sido testigo de desde su fundación en el siglo XI de numerosas guerras y batallas, como la Guerra de los Cien Años y la Segunda Guerra Mundial, por lo que fue destruida en un 70 por ciento y reconstruida con posterioridad.  El Hotel daba justo enfrente de un pequeño puerto.

Hicimos después de acomodarnos en el hotel, un pequeño tour por esta ciudad que después al cabo de un par de días haríamos en profundidad.

 

A la cama y a levantarte muy temprano pues siendo en otoño queríamos aprovechar las horas mejores del día y el mismo hotel todas las noches tiene una gran ventaja, pero también tiene la desventaja (que para mí no lo fui pues mis siestas en el autobús nadie me las quitaba) de que cada día había una hora mínimo de trayecto para llegar a nuestro destino.  Lo preferimos así más que estar cada día deshaciendo y haciendo maletas.

Tiene sus ventajas el madrugar.  Os adjunto una foto de Caen a las 07.45 de la mañana ya saliendo para ir a ARROMANCHES.

 

Llegamos a Arromanches, e hicimos ese día ‘un viaje en el tiempo’, ya que allí fue el escenario crucial de la Batalla de Normandía, y en especial del DIA D, durante la 2º Guerra Mundial y que constituyó el detonante de su finalización.

Empezamos por un lugar llamado PUNTA DE HOC, en la cima de un precioso acantilado, en donde 225 Rangers del Coronal Rudder, tomaron este enclave en la mañana del 6 de junio de 1944, utilizando para escalar la cima, cuerdas y todo ello bajo el fuego de las fuerzas alemanas.  Allí pudimos hacer un recorrido hasta su monumento, un monolito con el fondo del precioso mar y ver las consecuencias de los cráteres, que las bombas dejaron en esa tierra, ahora cubiertos de verde y que la hacen un lugar como mágico.

Allí yo quise bajar a un búnker antiguo usado por los alemanes durante la batalla y la verdad es que sientes algo muy especial y también claustrofóbico.

Y después una de las playas del Desembarco, visitamos la PLAYA DE OMAHA.  Estaba el cielo precioso y ver esa bonita playa y su monumento y pensar (pues habíamos visto un video antes en el Museo del Desembarco), que allí pasó tanta parte de nuestra historia, la verdad todos comentamos lo estremecidos que nos sentíamos.  Para mí fue una experiencia increíble.

Me escribió una amiga, que en esas fechas del año 44, estaba allí con su familia, cerca de Arromanches.  Ella era muy pequeña, pero se acuerda todavía del ruído de las bombas, de la destrucción, de los soldados.  Estremecedor.

Tanto me impactó que estos días he estado repasando documentales, fotos, e historias pues desconocía algunos detalles de ese día.

 

 

También aprovechamos el precioso día de sol (cosa rara en Bretaña y Normandía) para darnos un paseo y ver los increíbles búnkers que construyeron para defensa encima de la playa y que ningún avión de las fuerzas aliadas fueron capaces de ver por su estratégica construcción.

Y por supuesto nos quedaban dos visitas inevitables, el CEMENTERIO AMERICANO (que para entrar en el edificio que alberga el Museo te hacen un control más exhaustivo que en un aeropuerto…vaya), y también el CEMENTERIO ALEMÁN.

Me impactaron los dos, pero quizás la sencillez del alemán me impresionó también mucho.

Cada lápida con su nombre y en el alemán cruces y en el suelo los nombres.  También muy impactante e interesante.

 

 

Ahora tocaba comer en Arromanches y vuelta a Caen, pues el día había sido muy pero que muy espeso rememorando tanta triste historia, pero a la vez a todos nos encantó haber estado en esos lugares y contemplar los monumentos de lo que jamás tendría que volver a ocurrir.

 

Al día siguiente, nos tocaba visitar la famosa ciudad de ROUEN en donde una guía local nos explicó la historia de Juana de Arco, la iglesia (para nosotros de dudoso gusto, pero arquitectónicamente muy bien ejecutada) y el lugar donde la quemaron.

Vimos una ciudad preciosa con sus famosas fachadas de entramado y con sus preciosas tiendas.  Había por las calles floristerías que no podías dejar de contemplar sus preciosas rosas, y demás flores.

 

Comimos allí en un restaurante típico, muy bien por cierto y partimos hacia Caen pues teníamos que verla a fondo.

 

 

CAEN nos sorprendió muchísimo pues a pesar de cómo os he contado, fue destruida en casi un 70 por ciento, tiene muchísimo que ver.

Entre lo que vimos, fueron la ‘Abadías de los hombres’ y la Abadía de las mujeres’.  La de los hombres, en donde está enterrado la persona que la mandó construir, Guillermo el Conquistador, es muy bonita y especial y más o menos enfrente de ella, pero caminando un buen rato, hizo construir otra en honor de su querida y amada Mathilda, que visitamos también.  Guillermo quería para la posteridad que ambas se miraran la una a la otra.  Muy romántico….

Entre una y otra, se alza el Castillo, que es visita obligada para poder contemplar la preciosa Catedral y entrar si te da tiempo (yo me escapé y lo hice) en su museo de Bellas Artes, que casualidades tiene a la entrada una figura de rosto de mujer de Jaume Plensa, artista catalán.

 

 

Después de acostarnos muy pronto y levantarnos prontito también nos dirigimos primero a la ABADIA DE JUMIEGES, unas ruinas románicas extraordinarias que parecen sacadas de una película, ya que se encuentran además junto al meandro del Sena.  Ya os podéis imaginar la belleza del lugar.

 

 

Y luego a uno de mis sitios que también me hacía una ilusión enorme. ETRETAT.  Alli nos quedamos impresionados con su famosa Costa de Albatre, para allí contemplar su famoso ACANTILADO DE AMONT que tanto habréis visto en foto.  Valió la pena subir veinte minutos cuesta arriba y resoplando, para contemplarla en toda su verticalidad, y sus formas singulares esculpidas por el viento y el mar,  y ver de paso los acantilados del otro lado.  Fue una experiencia increíble.

 

 

Un almuerzo rico rico en Etretat que recorrimos también y es muy bonito y después rumbo a HAVRE lugar de nacimiento del impresionismo, donde pudimos contemplar muy poco ya que empezó a llover a cántaros y se hacía muy pero que muy difícil la visita, pero no nos quedamos sin ver su peculiar catedral ya que, como tantos edificios de esa región, une los estilos góticos, con el renacentista e incluso su fachada barroca.

 

Una paradita para una degustación de Calvados, bien rico a esas horas y nos quedaba pendiente una ciudad preciosa llamada HONFLEUR.  No tiene desperdicio

Allí lo primero que vimos fue las famosas casas que pintaba Monet, reflejándose en el puerto y el lugar exacto donde se ponía a pintar.  No tuvimos suerte pues ya estaba un poco oscuro y las casas por tanto casi no se reflejaban pero la vista era muy bonita.

Aquí os enseño una foto hecha por mí y otra más o menos lo que debió ver Monet esas mañanas de sol cuando pintaba esas fachadas.  Qué diferencia……

 

 

Y también alguna foto más de esa preciosa ciudad

 

 

Al día siguiente pusimos rumbo, ya con las maletas dentro del autobús y despidiéndonos de Caen, a lo que el guía, Xavi, nos dijo que era la ‘joya del viaje’ y no es para menos.  EL MONT SAINT MICHEL.

Ya desde el autobús a kilómetros cuando vimos la isla rocosa en donde se encuentra, nos quedamos perplejos de su maravilloso enclave.

Allí se producen las mareas más grandes de Europa continental y la verdad es que tuvimos mucha suerte pues no se nos hizo fuerte la subida y no había tampoco mucha gente.

 

Disfruté muchísimo sobre todo de las vistas y también de su Abadía, impresionante su refectorio, sus cocinas, sus salas, un laberinto de pasillos medievales con un encanto que no tiene desperdicio.

Se construyó en honor al Arcángel San Miguel, que corona la Abadía y según nos dijo el guía es el segundo lugar de Francia más visitado cada año.

170 metros de altura.  Y sus distintos edificios dentro del mismo están individualmente clasificados como ‘monumentos históricos’.  El conjunto está declarado como un ‘Grand site de France’.

 

Comimos allí al ladito y vuelta a Rennes para ir al aeropuerto de vuelta a Palma.  Un vuelo tranquilo con algunas turbulencias pero que en mi caso lo que antes me hacían temblar, ahora me mecen cual bebé.  Conclusión: me quedé frita.

ANÉCDOTAS.

Lo primero que piensas cuando haces un viaje en grupo es, qué personas acompañarán, si serán agradables, etc.

En nuestro caso tengo que decir que fuimos con un grupo (todos de ciudades bañadas por el Mediterráneo) estupendo y el ambiente fue de muy buen rollo y de una educación exquisita.  En especial nuestros queridos Elisenda, Montse, Reme y Maru, Ángeles y Tadeuz, Susana y Antonio y no sigo para no olvidarme a ninguno.  Fue un placer viajar con ellos y tener a Xavi de Guía así como a nuestra querida conductora Pascale, que no creo haber conocido a una persona con más habilidad y puntualidad y siempre sonriente.

Gracias a todos por contribuir a que el viaje fuera si cabe todavía mejor.

Otra anécdota es que nos dijo el guía que en Normandía llueve muchísimo y que los campesinos saben perfectamente cuándo va a llover pues allí, cuna del queso Camembert, ves siempre vacas, y a éstas les gusta comer el pienso seco.

Así que si las vacas están tumbadas, seguro que lloverá, pues ellas están protegiendo su comida, ya que odian comerla mojada.

Y si están a cuatro patas, señal de que no va a llover.  La verdad es que nos hacíamos un poco de jaleo  pues algunas veces veíamos dos tumbadas y tres de pie, y sirvió en el autocar para reírnos y contar vacas.

 

Otra cosa que nos entusiasmó es el paisaje, no tiene desperdicio.  Todas las tonalidades del otoño contempladas desde un autocar alto.  Hasta me daba pena dormirme para seguir contemplando toda esa belleza.

 

Y bueno por último comentar como os he dicho que a pesar de los madrugones todos estuvimos de acuerdo en que es preferible tener la base en un mismo hotel (en este caso un hotel muy céntrico) y partir cada día en autobús a pesar de la hora u hora y media de trayecto.  Vale la pena.

 

Ya me han dicho mis compañeros que prepare otro….. Sin problemas encantada.

 

P.D.- Este precioso viaje ha sido en honor de mi querido Carlos.  Sé que él hubiera estado encantado de verme disfrutar como una niña y también me hubiera ayudado muchísimo su gran sabiduría en historia para entender todo mucho mejor. 

 

 

Comments

  • noviembre 9, 2019
    reply

    Concha

    Precioso viaje Mila!! Me han entrado ganas de volver, hace tantos años que fuimos!!
    Las fotos todas preciosisimas!! Además esta tan bien escrito, que ha sido como un viaje en el tiempo .
    Volveremos!!
    Un abrazo

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